martes, 13 de mayo de 2008

Roberto Carlos: no te envidio

A cierta edad los sucesos pasan frenéticamente y es muy común que el tiempo no alcance para expresar todo lo que nos pasa. A cierta edad, mejor dicho a la mía, los sucesos se van encadenando. Me pasan muchas cosas pero no es que no tengo tiempo para contarlas, NADIE ME QUIERE ESCUCHAR!!!

No se confundan, soy amiga de mucha gente, tengo un lindo grupo que sé que me quiere y mucho. Pero resulta que el mundo hizo que por estos meses mis amigas y amigos se enfrascaran tanto en sus asuntos que ya ni reparan en mí.

“Hola Lola como estás?”, y cuando estoy a punto de vomitar mi horrible día, contar mi frustrado encuentro sexual del fin de semana o simplemente quejarme de puto bondi que me mojó los pantalones cuando cruzó la Avenida Rivadavia, me ganan de mano. Me escupen sus sus vidas sin importarles en qué delicada situación me encuentro... Loco, parecen mi vieja, no mis amigos!!!
Que no se mal interprete, yo los quiero y me importa lo que les pasa, pero me niego a aceptar que solo les alcance mi “todo bien y vos’”, y no quieran saber nada más de mi.
Definitivamente no quiero tener un millón de amigos, pero me conformo con algún alma caritativa que quiera opinar sobre mi… cómo decirlo… sí, sobre mi vida!!!

Soy una persona bastante normal, trabajo de lunes a viernes, intento ocuparme de mi y casi todos los días me aniquilo en un cinta en el gym, viendo como todas están mejor que yo. Sí, hasta la vieja que asiste a pilates y levanta su gamba hasta el techo sin siquiera mover un solo musculito de su maquillado rostro tiene mejor semblante que yo. Ahhh y estoy saliendo con un chico hace un tiempito y eso sí que me trastorna!!!!! Pero antes de dar más datos me gustaría saber si alguien va a estar allí del otro lado.